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Porridge de avena cremoso
Caliente, cremoso y con el punto justo. El desayuno de invierno por excelencia.
Caliente, cremoso y con el punto justo. El desayuno de invierno por excelencia.

380kcal
Valores aproximados, calculados a partir de tablas de composición de alimentos. Varían según la marca y el corte concretos que uses.
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El porridge tiene fama de soso, y es culpa de cómo se suele hacer: avena y agua hervidas a lo bruto. Hecho bien es otra cosa completamente distinta: cremoso, dulce de la propia avena y con cuerpo suficiente para no volver a tener hambre en horas.
Hay dos claves. La primera, la proporción: 1 parte de avena por 3 de líquido. La segunda, el fuego bajo y remover: el almidón de la avena necesita salir poco a poco, exactamente igual que en un risotto.
En ocho minutos está hecho y admite prácticamente cualquier cosa por encima.
Conservación
Se puede hacer el doble y guardar la mitad. Al enfriarse se compacta; con un chorrito de leche y un minuto de microondas vuelve a su punto.Dudas
Una parte de avena por tres de líquido: 50 g de avena con 250 ml en total. Si te gusta más espeso, baja a 200 ml; si lo prefieres caldoso, sube a 300 ml.
Sí: mismo recipiente, 2 minutos, remover, 1 minuto más. Queda algo menos cremoso que en el cazo pero cumple perfectamente entre semana. Usa un bol alto, que sube.
Ningún alimento engorda por sí solo. Este bol son 380 calorías con 8 gramos de fibra: sacia mucho para lo que aporta, que es justo lo que interesa en un desayuno.
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Quince minutos y una cena completa. Los garbanzos dorados no tienen nada que ver con los del bote.

Tres ingredientes, sin azúcar y esponjosas de verdad. La receta que salva cualquier mañana.

El clásico bien hecho: pan que no se empapa, aguacate cremoso y huevo con la yema líquida.