
Masa de pizza casera fina y crujiente
Cuatro ingredientes y el truco del horno al máximo. Crujiente por fuera, tierna por dentro.
- Tiempo total
- 24 h 30 min
- Raciones
- 4 raciones
- Calorías por ración
- 380 kcal
29 recetas
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De la más nueva a la más antigua

Cuatro ingredientes y el truco del horno al máximo. Crujiente por fuera, tierna por dentro.

Doce minutos, sin azúcar y con 110 calorías. El postre caliente más rápido que hay.

Se mezcla en un bol con una cuchara, leva una hora y al horno. Nada de amasar.

El snack salado que sustituye a las patatas de bolsa. Crujientes, con proteína y fibra.

Doce de una tacada, se llevan en la mano y no se bajan si los haces así.

Veinticuatro gramos de proteína en un postre de chocolate. Diez minutos y sin horno.

Veinte minutos, 42 g de proteína y una salsa que se liga sola con el agua de la pasta.

Quince minutos, verdura que cruje y salsa hecha con lo que tienes en la despensa.

Quince minutos y con la tabla de tiempos por verdura, para que salgan todas en su punto.

Cremoso sin una gota de nata. Todo está en la proporción de caldo y en no dejar de remover.

Cuatro ingredientes, sin horno y aguantan dos semanas. Se acabaron las barritas de máquina.

Dos ingredientes, quince minutos y ya está. La merienda más fácil de toda la web.

Crujiente, cremoso y con 30 g de proteína. La granola se hace una vez y dura tres semanas.

Quince minutos y una cena completa. Los garbanzos dorados no tienen nada que ver con los del bote.

Veinticinco minutos, una bandeja y un salmón que no se seca. El truco está en el orden.

Denso, jugoso y sin harina ni azúcar. Nadie adivina que lleva boniato.

El clásico bien hecho: pan que no se empapa, aguacate cremoso y huevo con la yema líquida.

Jugosa por dentro y sin nadar en aceite. El truco está en quitarle el agua al calabacín.

Rebozado que cruje y no se cae, sin una sartén de aceite. Cuarenta y dos gramos de proteína.

Caliente, cremoso y con el punto justo. El desayuno de invierno por excelencia.

Cremoso de verdad, no pastoso. El truco es un cubito de hielo en la batidora.

Una bandeja, cuarenta minutos de horno y cero vigilancia. Piel crujiente garantizada.

El bizcocho del vaso de yogur, sin azúcar y sin quedar seco. El plátano hace el trabajo.

Cinco minutos por la noche, desayuno resuelto por la mañana. Y te lo llevas en el bote.

Asada, no hervida. Ese cambio la convierte en otra crema completamente distinta.

Crujientes de verdad con una cucharada de aceite. El truco está en el remojo previo.

El plato de cuchara de toda la vida, con el sofrito bien hecho y sin chorizo que lo tape.

Cinco ingredientes, tostada por fuera y temblando por dentro. La que sale bien siempre.

Tres ingredientes, sin azúcar y esponjosas de verdad. La receta que salva cualquier mañana.